


Cinco profesionales de Lanzarote defienden la oportunidad de minimizar los residuos a través del arreglo de objetos estropeados.
Sari Cáceres, Nona Perera y Paqui Hernández eran casi unas niñas cuando entraron a trabajar en la conservera en los años 70, para investigar los vertidos que habían hecho intransitable la zona.