


Sari Cáceres, Nona Perera y Paqui Hernández eran casi unas niñas cuando entraron a trabajar en la conservera en los años 70, para investigar los vertidos que habían hecho intransitable la zona.
El recurso, gestionado por la asociación +Familia, ofrece un servicio fundamental para que las parejas en conflicto puedan relacionarse con sus hijos.